Cada 5 años, surge una nueva ola de adolescentes. En un mundo de cambios vertiginosos, ¿cómo es la vida de los jóvenes entre los 12 y los 17 años de edad en todo el mundo? ¿Cuáles son sus esperanzas, sus miedos y sus ambiciones?

Para nuestro proyecto más reciente, My Teen Life, hablamos con casi 5.200 adolescentes en 32 países. Descubrimos que muchos aspectos de la vida adolescente son atemporales y familiares. Pero el mundo digital ha transformado la forma en que los adolescentes se comunican y ven el mundo, haciéndolos pioneros de una nueva experiencia adolescente. Esto es lo que descubrimos:

De alguna manera, ser un adolescente es lo mismo que siempre ha sido. Algunas cosas nunca cambian. Los adolescentes todavía atraviesan la pubertad, se preocupan por su apariencia, experimentan los dramas sociales y románticos, y se preocupan por la escuela.

Las redes sociales fortalecen las amistades de la vida real de los adolescentes y los exponen a nuevas personas y nuevas ideas. A través de las redes sociales están en constante conversaciones con amigos, lo que mejora sus conexiones de la vida real. Las redes sociales también expanden sus horizontes al exponerlos a voces que de otro modo no hubieran escuchado.

Los adolescentes son ambiciosos, pero prefieren pasos estratégicos en lugar de grandes planes. Los cambios ocurren tan rápido que los adolescentes no ven el fracaso como el final de todo. Al describirse a sí mismos como adaptables y flexibles, están dispuestos a cambiar de rumbo según sea necesario.

Las relaciones cercanas con los padres les dan a los adolescentes la confianza de compartir sus opiniones ampliamente. Los padres de hoy en día realmente escuchan lo que sus adolescentes tienen para decir. Y debido a que sus perspectivas son tan valoradas, los adolescentes se sienten cómodos compartiendo ideas grandes y pequeñas en las redes sociales.

Los adolescentes aprecian las historias de los demás y están ansiosos por usar el poder de sus propias voces. Los adolescentes quieren ver el mundo a través de los ojos de otras personas y también contar sus propias historias. Cuando algo no les parezca correcto, ellos defenderán sus creencias.